
La diarrea es uno de los problemas más comunes de
la infancia y de preocupación para los padres de
familia.
La diarrea se define como un aumento en el número
de evacuaciones y disminución de la consistencia
de la misma. Es importante conocer el patrón normal
de evacuación en cada paciente, para poder aplicar
la definición.
La causa más común de diarrea infecciosa es viral y puede acompañarse de vómitos y
fiebre, es la que se conoce como gastroenteritis. Otras
causas son: bacterias, parásitos, enfermedades intestinales,
alergias alimentarias y problemas metabólicos.
Nos referimos al manejo general de la diarrea.
Al hablar de diarrea debemos mencionar la deshidratación
como complicación más seria de la misma y
causa de muerte si no se trata a tiempo. Es por ésto
que los padres de familia deben reconocer los signos de
deshidratación: ojos hundidos, fontanela (mollera)
hundidas en niños menores de un año, llanto
sin lagrimas, mucosa oral seca, disminución en la
frecuencia y cantidad de la orina, entre otros.
Se deben hacer anotaciones acerca de las características
de las heces (con: sangre y moco) número
y frecuencia. Esto ayuda a orientar el diagnóstico
y a descartar que la causa no sea viral.
Es importante acudir al médico ante la aparición
súbita de diarrea, sobre todo si se acompaña
de vómitos y fiebre.
La meta del tratamiento es evitar la deshidratación,
o tratar si se presenta. Se prefiere la vía oral,
siempre que la condición del paciente así
lo permita. Para esto se utilizan la sales de rehidratación
oral, las cuales tienen componentes necesarios para reponer
lo que el cuerpo aya perdido con la evacuaciones (sales
y agua). Esto se complementa con algunas recomendaciones
dietéticas dependiendo de la edad dl niño:
Se la diarrea se acompaña de vómitos, los
líquidos deben darse en forma fragmentada (1/2 a
1 onza) y continua (cada 20 a 30 min.) de acuerdo a la tolerancia
del niño.
Estas recomendaciones deben seguirse por lo menos por 48
72 horas.
Se debe tener mucha paciencia, ya que la diarrea puede tener
una duración hasta de 5 a 7 días, periodo
que tardan las células del intestino en recuperar
su función.
Si la diarrea persiste por más de 7 días,
se acompañe de sangre, fiebre alta o vómitos
persistentes, debe volverse a consultar al médico
para evaluar al niño y dar el tratamiento correspondiente.
No se debe dar al niño antidiarreicos o medicamentos
para el control de vómitos, si no están prescritos
por un médico.
Esperamos que estas recomendaciones sean de utilidad.